Saturday, March 8. 2008
En España mañana hay elecciones generales, lo que significa que hoy es jornada de reflexión. Como soy muy obediente he estado reflexionando y aquí van mis conclusiones en forma de propuestas para las próximas elecciones:
- Voto negativo: Creo que una gran parte de la gente que se ha dado en llamar “indecisa” no lo son en absoluto, tienen muy claro quién no quieren que gobierne, lo que pasa es que no se ven representados por ningún otro partido. Para estos casos propongo que se pueda emitir un “voto negativo”, que anule un voto del partido en cuestión.
- Prohibición de hacer campaña a los cargos electos: Una vez que un político toma posesión de un cargo público debería tener prohibido participar e incluso asistir a ningún acto de su propio partido, ya que se supone que mientras sea cargo electo es el representante de todos y no de su partido. Lo ideal sería que al final de una legislatura nádie se acordara de qué partido es su alcalde/presidente/etc. porque su gobierno no ha estado manipulado por su propia militancia.
- Obligación de aprobar un examen para obtener derecho al voto: No voy a entrar en si sería necesario tener un nivel cultural mínimo para tener derecho al voto, pero creo que el mínimo exigible es que se sepa qué se está votando y cómo funcionan el sistema electoral y parlamentario. Durante estas últimas semanas he tenido que argumentar ante varias personas que no elegimos presidente, sino representantes en el congreso. Mi teoría les parecía un poco excéntrica y me costó convencerles (no se si lo logré con todos).
- Prohibición a los candidatos de hablar los unos de los otros: Para explicar lo que has hecho en los últimos 4 años y lo que vas a hacer los siguientes (¿no va de eso la campaña?) no se necesita citar a los demás candidatos y mucho menos insultarles. Para lo único que se necesita hacerlo es para acusar, difamar y meter miedo al personal.
- Obligación de realizar mítines mixtos: Ya está bien de esos mítines borreguiles, donde se arrastran a los más fanáticos a tener una experiencia de histeria colectiva donde hasta la burrada más demencial sabe que va a ser vitoreada por una legión de fans. En los mítines deberían aparecer oradores de diferentes partidos, que expongan sus ideas (sin nombrarse entre ellos) de forma coherente, tratando de convencer a todos los asistentes, que de paso deberían aprender a convivir pacíficamente en un recinto cerrado. Supongo que el hecho de tener delante a su “adversarios” les haría replantearse la posibilidad de decir ciertas cosas sobre ellos.
- Modernización de la ley electoral: En los tiempos que corren la prohibición de publicar encuestas los días finales de la campaña, la existencia del día de reflexión etc. son absurdas. Nadie reflexiona el día de reflexión (o no más que cualquier otro día) y las encuestas…bueno…¿está un servidor de Internet físicamente ubicado en India, EEUU, o en cualquier otro sitio sujeta a la ley electoral española?
- Financiación pública de los partidos: Y me refiero a únicamente pública y transparente, nada de aceptar donaciones privadas anónimas (¡juas!) ni porcentajes del sueldo de los cargos electos. Ese sueldo se lo pagamos los contribuyentes a los cargos públicos por hacer su trabajo, no a los partidos para que se lo gasten en banderitas.
- Prohibición de presentarse a partidos/candidatos que promuevan la privatización de servicios públicos: Si alguien está a favor de las privatizaciones que monte una empresa y demuestre que puede dar el servicio mejor y más barato. Pero poner a administrar los servicios públicos a alguien que está manifiestamente a favor de privatizarlos…es como poner al lobo a cuidar de las ovejas. (Además de una contradicción).
- Prohibición de presentar candidatos que superen un nivel determinado de renta: Igual que es prácticamente imposible que un pobre llegue a presidente, debería serlo que lo fuera un rico, que por definición no es una muestra representativa de la población y además tiene muchas más probabilidades de tener intereses creados en los temas sobre los que tiene que legislar o arbitrar.
- Cambiar el sistema D’Hondt por uno que se pueda explicar en menos de media hora y que además, de paso, sea justo.
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